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10 de octubre de 2026 · 7 min de lectura

«No tengo dinero para formarme»: la excusa que más caro te está saliendo

Por Santi Lorenzo

«No tengo dinero para formarme»: la excusa que más caro te está saliendo

Este mes te has gastado dinero en una cena que no te apetecía, en tres plataformas que casi no abres y en un par de cosas que llegaron en una caja y ya ni recuerdas.

Y cuando ves una formación que podría cambiar tu forma de vivir, la frase sale sola: «Ahora no es el momento. No tengo dinero».

Seis meses después sigues en el mismo trabajo, con la misma discusión de pareja, con la misma ansiedad del domingo por la tarde. Y te quejas de que nada cambia.

No te falta dinero. Te sobra una excusa.

Y las excusas también se compran. Solo que no se pagan con euros: se pagan con años.

Antes de que te enfades conmigo

Sé lo que estás pensando: «Claro, esto lo dice alguien que vende formaciones».

Es una objeción legítima y no la voy a esquivar. Por eso en este artículo también te voy a hablar de cuándo no deberías gastarte un euro en formarte, y de la gente que se gasta demasiado. Si después de leerlo decides no invertir en nada, perfecto. Siempre que sea una decisión tuya y no un reflejo.

Porque de eso va todo esto: de si decides tú o decide tu patrón.

Las excusas que más te compras

«No tengo dinero». A veces es verdad. Pero muchas veces significa «no tengo dinero para esto», que es una frase muy distinta. El dinero aparece para lo que consideras necesario: el coche cuando se rompe, el dentista cuando duele la muela. La pregunta de verdad no es si tienes dinero. Es si tu vida interior te parece una urgencia o un capricho.

«Eso lo puedo aprender gratis en YouTube». Puedes. La información lleva años ahí. ¿Y por qué no lo has hecho? Porque el problema nunca fue la información. Si saber bastara, ya habrías cambiado. En un proceso serio no pagas contenido: pagas estructura, acompañamiento y un compromiso que tú solo no te pones.

«Ahora no es el momento». ¿Y cuándo lo será? Mira hacia atrás: llevas diciendo eso desde hace años. El momento perfecto es una fecha que se mueve justo cuando te acercas a ella.

«Ya lo intenté y no me funcionó». Sé sincero contigo. Te apuntaste, viste la mitad de los vídeos, no hiciste los ejercicios y concluiste que «eso no funciona». A veces lo que no funcionó no fue el método. Fue tu forma de estar en él.

«Primero voy a intentarlo yo solo». Lo respeto. Pero respóndeme a una cosa: ¿cuánto tiempo llevas intentándolo solo? Si la respuesta se mide en años, quizá ir por tu cuenta ya te ha dado todo lo que podía darte.

«Es mucho dinero». ¿Comparado con qué? Esa es la pregunta que casi nadie se hace.

Lo que no estás poniendo en la balanza

Cuando valoras una formación, pones el precio en un lado de la balanza. Y en el otro lado no pones nada. Así cualquier precio parece caro.

Pon algo en el otro lado. Haz la cuenta en serio:

  • ¿Cuánto te cuesta cada año ese trabajo que aguantas porque no te atreves a cambiar?
  • ¿Cuánto se te va en compensar: compras, comida, caprichos para tapar el vacío del viernes por la noche?
  • ¿Cuánto vale la relación que se va enfriando mientras repites la misma discusión?
  • ¿Cuántas oportunidades has dejado pasar por miedo a no estar a la altura?
  • ¿Cuánto más vas a pagar con tu salud: el insomnio, la mandíbula apretada, ese cansancio que no se arregla durmiendo?

Seguir igual no es gratis. Es la opción más cara de todas. Lo que pasa es que se paga a plazos y nunca llega la factura.

Por qué te compras excusas (y no es por tacañería)

Aquí está lo importante: esto no va de dinero.

Cuando inviertes en ti de verdad pasan dos cosas que a tu mente no le gustan nada.

La primera: te quedas sin coartada. Mientras no lo intentas en serio, siempre puedes pensar «si yo quisiera, cambiaría». En cuanto pones dinero, tiempo y compromiso, esa fantasía se pone a prueba. Y eso da vértigo. La excusa no protege tu cuenta corriente. Protege la fantasía.

La segunda: invertir en ti choca con algo que aprendiste muy pronto. Quizá en casa se repetía que el dinero no se tira, que «eso es para gente que se lo puede permitir», que gastar en uno mismo es de egoístas. Quizá aprendiste que tu bienestar iba al final de la lista: después de los hijos, de la casa, de los demás. Esa creencia nunca te dice en voz alta «no te lo mereces». Te dice «ahora no es el momento». Suena mucho más razonable.

Esto es un patrón, y funciona igual que cualquier otro patrón que repites sin querer: se activa solo, antes de que llegues a pensar, y luego tu cabeza le pone una explicación sensata.

La otra cara: los que se compran cursos para no cambiar

Ahora le toca al otro lado, porque también existe. Y puede que seas tú.

Hay personas que no se compran excusas: se compran formaciones. Una detrás de otra. Tienen tres certificados, cinco libros a medias y una carpeta de PDF que nunca abrieron. Cada compra les da una dosis de esperanza que dura justo hasta el siguiente lanzamiento.

Si te reconoces aquí, tampoco estás invirtiendo. Estás consumiendo. Comprar te da la sensación de avanzar sin el trabajo incómodo de cambiar. Es la misma huida, solo que con tarjeta.

El que nunca invierte y el que lo compra todo tienen algo en común: ninguno de los dos se ha comprometido de verdad con su proceso.

Cuándo no deberías invertir

Ser honesto también es decir esto:

  • Si no llegas a fin de mes o tienes deudas que te ahogan, tu prioridad es otra. No te endeudes para hacer una formación de desarrollo personal. Empieza con recursos gratuitos y vuelve a planteártelo cuando estés estable.
  • Si alguien te presiona con urgencias falsas, cuentas atrás que nunca terminan o te hace sentir culpable por dudar, aléjate. Quien quiere ayudarte respeta tu decisión, también cuando es un no.
  • Si te prometen resultados milagrosos o garantizados, desconfía. Ningún proceso serio puede hacer el trabajo por ti.
  • Si sabes que lo vas a comprar para no hacerlo, no lo compres.

Cómo decidir sin que decida tu patrón

1. Separa la excusa de la razón. Una razón tiene datos concretos: «este mes tengo que pagar el seguro del coche». Una excusa es vaga y se repite: «ahora no es el momento». Si llevas más de un año diciendo la misma frase, probablemente no es una razón.

2. Haz la cuenta completa. Escribe en un papel lo que te cuesta la formación. Al lado, lo que te cuesta un año más igual: en dinero, en salud, en relaciones, en oportunidades. En papel, no en la cabeza. En la cabeza siempre gana la excusa.

3. Mira adónde va tu dinero. Coge los movimientos de tu cuenta del último mes. No para machacarte, sino para ver tus prioridades reales. Tu extracto del banco no miente: dice lo que valoras de verdad.

4. Cambia la pregunta. No te preguntes «¿y si no funciona?». Pregúntate «¿y si funciona? ¿Qué cambiaría en mi vida dentro de un año?». Si la respuesta te mueve algo por dentro, presta atención a eso.

5. Si decides que sí, comprométete con algo más que el dinero. Bloquea el tiempo en tu agenda antes de empezar. Decide de antemano qué vas a hacer el día que no te apetezca. El dinero te abre la puerta. Lo que te cambia es lo que haces una vez dentro.

Lo que aprendí yo

Pasé más de siete años en el mundo del multinivel y me sabía la teoría entera. Podía explicarte cualquier concepto de mentalidad. Y aun así seguía decidiendo desde el mismo sitio: desde el miedo a no ser suficiente.

Ahí entendí algo que hoy repito mucho: no te cambia lo que sabes, te cambia lo que trabajas. Lo que de verdad movió mi vida no fue acumular más información. Fue atreverme a mirar el patrón y trabajarlo desde dentro.

De ahí nació SIRCS, el método con el que hoy acompaño a personas cansadas de entenderse y seguir igual.

Una última cosa

Dentro de un año vas a estar en algún sitio. Eso es seguro.

La pregunta no es si vas a pagar, porque vas a pagar igual. O pagas con dinero, tiempo y compromiso, o pagas con otro año de lo mismo.

Tú eliges la moneda.

Si quieres dar el siguiente paso

  • Si quieres hacerlo en grupo, con un proceso de 8 semanas acompañado: Desactiva el Patrón.
  • Si prefieres trabajarlo en privado, 1:1: Inmersión SIRCS.
  • Si aún no lo tienes claro y quieres empezar gratis: únete a mi canal de WhatsApp, donde comparto cada día una reflexión y un ejercicio práctico.

Porque lo más caro no es cambiar. Lo más caro es seguir igual.


Este contenido es de carácter educativo y de desarrollo personal. No sustituye la atención psicológica o médica. Si estás atravesando un problema de salud mental, consulta con un profesional sanitario.